Perfil
Pude haberme llamado Atila Barrabás o Indiro (por Indira Gandhi, asesinada el mismo día que nací), pero por esos azares de suerte no lo fui. Mi nombre completo es Ulises Ernesto Juárez Polanco. Según mis padres, Ulises por el Odiseo homérico y Ernesto por el Ché. Yo me divierto pensando que Ulises tiene algo de Joyce y Ernesto algo del Earnest wildeano. Nací en Managua, Nicaragua, en 1984, año muy simbólico: la novela homónima de George Orwell, el descubrimiento del calentamiento climático, el ombligo puro de la Revolución Sandinista (soy "hijo de la revolución"), muchas, muchas muertes en la literatura: Shólojov, Julio Cortázar y Truman Capote entre las más sentidas. Es el año de la película La historia sin fin de Wolfgang Petersen, que tanto marcó en mí una fascinación indeleble por lo fantástico. También es un año misterioso para cuatro de mis escritores predilectos: el adiós a Cortázar en París, luego de visitar Nicaragua; Ernesto Sábato gana el Cervantes; Saramago publica El año de la muerte de Ricardo Reis; a Borges le queda un año de vida.
En fin, disfruto la narrativa y la traducción. He sido columnista de El Nuevo Diario, donde coordiné Nueva Generación, página dominical de opinión (2004-2006), un proyecto de expresión juvenil que hasta donde sé es a la fecha una experiencia única en periodismo nacional. También fui corresponsal cultural del Nuevo Amanecer Cultural en la República Federativa de Brasil (2006), donde estuve becado por la Red Latinoamericana de Cooperación Universitaria por seis meses en la Universidade de Caxias do Sul. Ahí me conocí y conocí muchos significados: familia, hermano, literatura, supervivencia. Tengo publicados cuentos, artículos, traducciones y reseñas en periódicos y revistas nacionales y extranjeras, y he sido parte de equipos organizadores de encuentros y recitales en Nicaragua. Coordino Leteo Ediciones, un pequeño sello editorial independiente para literatura nicaragüense. En Leteo, junto a Francisco Ruiz Udiel, hemos publicado Retrato de poeta con joven errante: Muestra de poesía nicaragüense escrita por jóvenes (2000-2005) (Leteo, 2005), la memoria Poetas, equeños Dioses (Leteo, 2006), y los libros Ars Poética (Antología) de Claribel Alegría y Líricos Instantes de Missael Duarte. Para Edinter, preparé una edición comentada del Príncipe de Maquiavelo, Maquiavelo: El Príncipe, comentado por Napoleón y con fragmentos de las reflexiones de Benito Mussolini, Giovanni Papini y de los Discursos sobre la Primera Década de Tito Livio (Edinter, 2004). Aún no tengo libro de cosecha propia, pero no tengo prisa. Agradezco haber extravíado un borrador de una novela corta que me hizo confiar más en la computadora que en el papel, hasta que la computadora se tragó un libro de cuentos. Mejor para mí. Sin ellos me siento más completo. Fui incluido representando a Nicaragua en la Antología de la Novísima Narrativa Breve Hispanoamericana, publicada por Unión Latina y el Pez y la Rana, Ediciones del Ministerio de Cultura de Venezuela (2006). Creo en la traducción como herramienta de difusión y diálogo, por lo que soy parte de los colectivos de traductores de Rebelión y de Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística . Traduzco del inglés y portugués. Soy egresado de la carrera de Derecho (2006) de la Universidad Americana, UAM; actualmente trabajo en mi tesis monográfica y termino la carrera de Relaciones Internacionales en la misma casa de estudios. Ya aprendí a volar y no uso paracaídas en los descensos. En pocas palabras, soy.
(Actualizado al 5 de junio de 2007).
Porqué el Largo viaje...
Más allá de las coincidencias por mi nombre, he querido llamarle a esta página El largo viaje a Ítaca por el poema bello de Konstantinos Kavafis, Ítaca, que nos invita a rogar por un viaje largo, lleno de peripecias, lleno de experiencias. 
Ítaca
Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca debes rogar que el viaje sea largo, lleno de peripecias, lleno de experiencias. No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes, ni la cólera del airado Posidón. Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta si tu pensamiento es elevado, si una exquisita emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo. Los lestrigones y los cíclopes y el feroz Posidón no podrán encontrarte si tú no los llevas ya dentro, en tu alma, si tu alma no los conjura ante ti. Debes rogar que el viaje sea largo, que sean muchos los días de verano; que te vean arribar con gozo, alegremente, a puertos que tú antes ignorabas. Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia, y comprar unas bellas mercancías: madreperlas, coral, ébano, y ámbar, y perfumes placenteros de mil clases. Acude a muchas ciudades del Egipto para aprender, y aprender de quienes saben. Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca: llegar allí, he aquí tu destino. Mas no hagas con prisas tu camino; mejor será que dure muchos años, y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla, rico de cuanto habrás ganado en el camino. No has de esperar que Ítaca te enriquezca: Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje. Sin ellas, jamás habrías partido; mas no tiene otra cosa que ofrecerte. Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado. Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia, sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas. 

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