Un poema de Manolo Cuadra

(Publicado en Ítaca el 22 de julio, 2009)

Manolo CuadraUn día de julio como el de hoy, pero en 1957, regresaba Manolo Cuadra a Nicaragua, donde sería derrotado ese mismo noviembre por el cáncer mortal.

Poeta de singular biografía, de mirada triste y solitaria (En las montañas más altas de Quilalí de las Segovias / y en las zonas mortales de estas tierras heroicas, / entre diez y siete compañeros estrechamente unidos por la aventura, / yo, Manolo Cuadra, indio, hijo de indios, / de pies electrizados por un amor de gleba /y ojos en los que asoma el orto de un sol nuevo, / repito que iba / solo ), ahora un autor cuyo olvido editorial poco a poco lo desvanece de la memoria colectiva, especialmente entre los jóvenes.

Para recordarlo, transcribo uno de sus poemas, quizás no el favorito de los críticos, pero sí uno por el cual siempre lo recuerdo, tomado de la recopilación hecha por Julio Valle Castillo y reunida con el título preciso (y precioso) de El gruñido de un bárbaro: visiones y confesiones (Editorial Nueva Nicaragua, 1994). Usando las palabras de Claribel Alegría, quizás este poema ayude a alguno a embalsamar sus heridas.
 

La palabra que no te dije

Pensar que tantas veces
estuve cerca, muy cerca de tu lado.

Las palabras rodaban sobre el tema,
sin entrar,
como el agua en las piedras.

Quizá hasta deseabas
que yo dijera la expresión abierta.

Los minutos propicios
se malograron en mi lengua
culpa de las palabras
que no fueron precisas.

La frase preparada tanto tiempo
no pudo conservar el equilibrio
y se dejó caer en el abismo
‑volatinera del silencio-.

(Pensar que tú esperabas la palabra
como la madre al hijo
del fondo de su vientre…)

Pensar que tú esperabas la palabra
y que yo nunca, nunca, te la dije.

Manolo Cuadra
Managua, 2 de noviembre de 1930.

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© Ulises Juárez Polanco v4 | JP, MD, y UJP | 417,431 visitas desde 21/09/2011
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